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Gabriel Tobar García
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sábado 13 de junio de 2009

Irse de peaknik con una caravana

Para aquellos que se han extrañado un poco de que desapareciera casi de repente después de la actividad bloguera (y en Internet y fuera de él en general) de los últimos años, una simple explicación: necesito trabajar de vez en cuando como todo hijo de vecino.

¿Y de qué puede trabajar un peakoilista? Pues restaurando caravanas viejecitas.

¿Que qué tiene que ver con el tema de las energías y su escasez, y su relación con el crecimiento demográfico exponencial? Pues... por ejemplo que una caravana es para irse de peaknik*.

También puede ser una caravana un sitio donde vivir fuera de la gran ciudad cuando tienes pocos recursos (bien sea por mala suerte, bien porque te apetezca tener poca cosa incluido pocos quebraderos de cabeza).

También puede ser una manera barata de escapar los fines de semana al campo sin tener que pagar hoteles y restaurantes todo el tiempo, pues llevas contigo cocina, nevera y lavabo. De ninguna manera recomiendo, sin embargo, viajar distancias largas innecesariamente y por capricho, seguro que en tu región hay lugares preciosos donde pernoctar de vez en cuando; de lo contrario perdemos por un lado lo que ganamos por el otro.

Y por último, puede ser una buena base de experimentación con los sistemas de recaptación de energía (las supuestamente renovables, alternativas y bla, bla...). La vida en una caravana es normalmente una vida de sencillo: los grifos emanan pocos litros por minuto (más bien por hora en una caravana), las luces interiores son pequeñitas y tenues, no hay espacio para muchos aparatos consumidores de energía, la nevera está reducida a la mínima expresión, también el extractor de humo dado el tamaño de la misma cocina... Así hay pie para consumir poco gas y electricidad.

Ahora falta ver si se puede llegar, de manera razonablemente sencilla, a ser totalmente autónomo (en la recaptación de la energía, obviamente difícil será en la fabricación de los sistemas) con ese bajo nivel de consumo. Porque lo de decimosegundos con ascensor y aire acondicionado absolutamente autónomos ya hemos visto en estos últimos años que va a ser que no, por lo menos por ahora.

Trataré de ir probando, con el tiempo, de diseñar sistemas de alimentación energéticos para una caravana, de manera que se pudiera vivir en ella permanentemente sin necesitar, para cocinar, iluminarse, calentarse e higiene, de electricidad de la red ni gas. Al final va a ser que no se puede tampoco sin tener que acudir a un sinfín de sistemas complejos, y va a ser que sí si nos conformamos con otro estilo de vida, pero eso lo iremos viendo sobre la marcha...

Mientras tanto, no he olvidado plenamente la actividad informativa, alguna charla acaba cayendo de vez en cuando, volveré a pasarme en cualquier momento por Radio-Alaquàs, en Menorca estamos esperando para una semana de éstas el reconocimiento del cénit de los fósiles por parte de las autoridades... Y de vez en cuando apareceré por aquí.

Saludos a todos.


*Para quien no lo haya captado, es un chiste —o no—, construido con el anglicismo peaknik, que es aquella persona muy interesada por el cénit (peak en inglés) del petróleo, y por su similitud con la palabra pícnic, que es una comida en el campo.

martes 31 de marzo de 2009

2 tuyas y 1 mía, 3 para cada uno

Que la mayoría de periodistas no pueden informarnos de cuánto consumimos o dejamos de consumir, porque no comprenden de qué se trata si se incluye la palabra vatio, y así tampoco pueden hacerlo comprender, ya lo hemos visto muchas veces. En una noticia reciente, donde se saca a relucir el supuesto ahorro de la convocatoria de apagón del pasado sábado (el enésimo apagón voluntario, éste de una hora, ya no de cinco minutos, será para que nos vayamos acostumbrando...) se vuelve a confundir el término, pues dice

«en Mallorca y Menorca la bajada fue de 6,96 megavatios de los casi 700 totales consumidos en esa franja horaria»
y en una franja de tiempo no pueden consumirse megavatios, sino megavatioshora. En todo caso, y siempre que sí fueran megavatios, debería decir «de los casi 700 demandados en el momento álgido de esa franja horaria».

Pero lo que podíamos sospechar y hoy confirmar, además, es que algunos tampoco conocen los fundamentos más elementales de las matemáticas. En la misma noticia dice que el apagón de una hora

«ha permitido un ahorro del 1,03% de energía en el sistema Mallorca-Menorca, y de un 2,35% en el Ibiza-Formentera»
De esos datos podríamos sacar la media, por ejemplo teniendo en cuenta la población de la islas gimnesias por un lado (864.000 personas según la Wikipedia) y la de las pitiusas por otro (119.000). La cifra resultante sería algo entre el 1,03% de unas y el 2,35% de las otras, evidentemente.

Tanto da para el caso (bueno, en realidad es 1,19%), el tema es que el periodista no sabe hacer tal faena, ya no porque no supiera buscar los datos de población y hacer las correspondientes operaciones [(864.000 x 1,03 + 119.000 x 2,35) / (864.000 + 119.000)], sino porque al parecer cree en realidad que la media se hace ¡sumando las dos cifras, directamente!, y así ha titulado la noticia: El 'apagón' permite un ahorro del 3,38% del consumo eléctrico en Baleares.

Ojú.

lunes 2 de marzo de 2009

Jornadas energéticas en Baleares

La Direcció General d'Energia del Govern de les Illes Balears organiza unas interesantes jornadas sobre temas energéticos para los días 4 y 5 de marzo de 2009 con el título La crisi energètica, anàlisi del fenòmen i debat sobre alternatives de futur, en las que participarán, entre otros, Pedro Prieto y Daniel Gómez de AEREN, a celebrar en Palma de Mallorca. El programa y más detalles en la web de la CAIB.

martes 17 de febrero de 2009

Un trillón de petrolillones

Tenía pendiente analizar el texto que enlazaba el usuario Fonollosa en un comentario en el artículo ¿Algóleo?, y ahora venía a cuento colgarlo por lo del post anterior Supermillonarios todos. Ahí va, aunque se me ha quedado el análisis en la primera frase del texto. Era una noticia de FoxNews de hace unos meses, sobre unas cantidades de petróleo halladas en el subsuelo en cierto lugar.

El gobierno estima en hasta 4.3 billones barriles de petróleo que se puede recuperar de la formación de pizarras de Bakken en Dakota del Norte y Montana, usando tecnología actual.

Empezaremos por el error, llamémosle así, de traducción al español de la cantidad: billones, que debería decir miles de millones. Resulta, para quien no lo sepa, que en América y otros lugares cuentan lo de los millones, billones, trillones, etc., de una manera, y en el resto de sitios de otra.

En España se llama millón a un uno con 6 ceros, y se llama billón a un millón de millones, o sea 12 ceros (2 veces 6 ceros); y un trillón es un millón de millón de millones, o sea 18 ceros (3 veces 6 ceros). Así resulta que, por ejemplo, un quintillón en España es un uno seguido de 5 veces 6 ceros, es decir un uno con 30 ceros.

En otros lugares, en cambio, un millón es también un uno con 6 ceros, pero no existe el número de 9 ceros que nosotros llamamos mil millones: ellos le llaman directamente un billón. Y a 3 ceros más, o sea 12 ceros, un trillón. Así, un quintillón, en esos sitios, es una cifra de tantos ceros como 6 (del primer millón), más 3 ceros 4 veces más (del billón, del trillón, del cuatrillón y del quintillón), o sea 6+12=18 ceros, no 30 como en el sistema español. Un quintillón estadounidense, por ejemplo, es un billón español de veces más pequeño que un quintillón español.

Así que al traducir, o al leer noticias de otros lugares, hay que estar al tanto. En la frase de la noticia en cuestión debe entenderse, por estar redactada en EEUU, billones americanos, o sea miles de millones españoles, es decir, 9 ceros en cualquier caso: 4.300.000.000 barriles, cuatro mil trescientos millones.

Cuadro de escalas «larga» y «corta»*

Ahora que sabemos que no son 4,3 billones, sino mil veces menos barriles, 4.300 millones, sólo cabe compararlo al consumo corriente del planeta, unos 80 millones diarios sólo de petróleo; y dividir una cifra por la otra: 4.300 millones dividido 80 millones da 53. Petróleo para todo el planeta para 53 días.

Pero ¿podría estar refiriéndose a billones, no a miles de millones? Eso son mil veces más barriles, daría para mil veces más días, 53.000 días, que son un siglo y medio de consumo actual. Pues no, cantan las cifras: llevamos consumido, en el último siglo y medio, un billón (europeo) de barriles, un millón de millones, y para ello se ha tenido que acudir a cientos de yacimientos esparcidos por todo el planeta; se calcula que resta aproximadamente otro billón de barriles extraíbles. Se ve claro pues que atribuir una cifra de 4,3 billones a un solo yacimiento es una barbaridad, tienen que ser miles de millones, o sea para 53 días de consumo actual, no para 150 años.

Continuemos con la frase: tema aparte es lo de Dakota del Norte. Si no tenían suficiente con la minería de oro, ahora esto, que son monstruosas minas a cielo abierto que arrasan extensiones enormes, y consumen y estropean ingentes cantidades de agua.

Como tema aparte es lo de «…con la tecnología actual». No se sabe si se referirán a mientras no siga cayéndose el sistema financiero porque de lo contrario no contarían con la tecnología actual.

También es analizable aquella parte de la frase que dice «…petróleo que se puede recuperar de la formación de pizarras…», máxime cuando en la misma noticia se encuentran perlas como «El Servicio Geológico del Gobierno de EEUU lo llama la acumulación continua de petróleo más grande que han encontrado».

Es un error expresar eso así. En el yacimiento no hay petróleo acumulado: en todo caso hay pizarras o esquistos (a veces ni eso, luego lo aclaro) de los que pueden obtenerse, procesamiento industrial costoso mediante, petróleo o gas sintéticos (dependiendo del material hallado y del proceso usado), y a veces gas natural. La diferencia puede llegar a ser la misma que entre tener un lingote de 10 kg de oro puro enterrado en el jardín o tenerlo esparcido por todo el interior de una montaña en partículas del tamaño de un grano de arena. Por supuesto, con la tecnología actual somos capaces de extraer el oro del segundo caso, eso es lo que hacen en Dakota del Norte, pulverizan montañas y las vuelcan sobre un plástico para poder regarlas con cianuro que disuelva el oro contenido, que recogen en el fondo del plástico, fugas sin importancia aparte.

A lo que han hallado en inglés le llaman oil shales, es decir pizarras de petróleo, pero es un mal nombre, pues no son pizarras, y no contienen petróleo (si lo contuviera dirían que han encontrado petróleo, no pizarras), en todo caso bitumen unas veces, querógeno otras, y no siempre apto éste último para obtener de él petróleo sintético, amén del mayor procesamiento que requiere el querógeno que el crudo, lo que lo hace más costoso de refinar. En castellano les llamamos esquistos bituminosos, pero también son malos nombres, porque pueden no ser esquistos y pueden no contener bitumen.

Veamos. El petróleo crudo es una mezcla de hidrocarburos, es decir de diferentes moléculas compuestas únicamente por hidrógeno y carbono. Estas moléculas provienen de querógeno (material orgánico descompuesto atrapado en rocas sedimentarias). En las refinerías se separan los hidrocarburos del crudo y se obtienen por un lado refinados ligeros (gasolinas, kerosenos…) y por otro lado refinados más pesados. Una de estas fracciones resultantes de material denso y pastoso es el betún o bitumen.

El bitumen es una cierta mezcla de hidrocarburos que puede encontrarse en la naturaleza a veces aislado de otros hidrocarburos más livianos. Véase que encontrar bitumen no es encontrar petróleo, sino que es encontrar sólo uno de los subproductos del petróleo. El bitumen puede hallarse mezclado en arenas y arcillas (desde bastante menos de 100 kg a como mucho 200 kg de combustible por cada tonelada de tierra), y puede en esas arenas haber bitumen pero también puede el bitumen estar formando parte de asfalto (una mezcla más compleja, el conocido chapapote) y entonces se le suelen llamar tar sands en inglés y arenas asfálticas en castellano.

Más allá: podemos hallar en el subsuelo ya no petróleo crudo, ni sólo uno de los subproductos que lo suelen componer, como bitumen, sino únicamente querógeno ni siquiera transformado aún en hidrocarburos.

Pero todo esto a la prensa se la trae un poco floja, de manera que solamente hablan siempre de «pizarras bituminosas», cuando no de «petróleo» directamente, independientemente de que se trate de depósitos sedimentarios (cuando la pizarra es una roca metamórfica, transformada por la presión y temperatura), e independientemente de que contengan gas natural (algunos yacimientos lo contienen atrapado entre la roca), petróleo crudo, asfalto, bitumen o únicamente querógeno. O independientemente de que dadas sus características y coste de refino, vaya a ser usado por la industria que utiliza sedimento bituminoso directamente sin refinar como combustible para calor y generación eléctrica, y aprovecha los residuos sólidos resultantes de la combustión para la construcción e industria química.

Así que decir que se ha hallado un fantásticamente grande yacimiento de «pizarras de petróleo», así a secas, sin especificar su contenido y tipo de querógeno, o si sí se trata de bitumen, ni más datos sobre la calidad de lo hallado, ni si todo el yacimiento consta de la misma concentración y calidad, no tiene ningún valor informativo. Además se sabe de la extrema abundancia de asfalto, bitumen y querógeno atrapado en arenas, arcillas y rocas desde hace mucho tiempo: las piedras bituminosas se han usado toda la historia de la humanidad, donde las hubo, como si fueran carbón, no es nada nuevo. Y por si fuera poco es de sobras conocido que los principales campos están en Canadá y en Venezuela. Es decir, en este caso apenas había noticia.

Luego se podría hablar de cómo piensan extraer esa tierra bituminosa. Pero eso es otro tema.


*Antaño se solía ver escrito un uno, o el número correspondiente, pequeñito (subíndice) intercalado en la cifra, indicando los millones, billones y sucesivamente para facilitar la lectura, por ejemplo 9132038.5761873.424, que se lee novecientos trece billones, treinta y ocho mil quinientos setenta y seis millones, ochocientos setenta y tres mil cuatrocientos veinticuatro; pero la informática favorece poco el uso de estas muletillas —en HTML, para escribir por Internet en el blog por ejemplo, se usa el código <*sub>número<*/sub> (quitados los asteriscos) para los subíndices, y lo mismo pero con sup para los superíndices, por ejemplo 1030—.

La «escala larga» la usan la mayoría de idiomas europeos y la «escala corta» se usa principalmente en inglés. En la «escala larga» algunos países usan para los mil millones, mil billones, mil trillones, etc., términos como millardo, billardo, trillardo…

Pero otros países como Brasil mezclan las dos escalas: hasta mil millones y billón coinciden con la larga, pero de ahí para arriba funcionan como la corta, añadiendo el siguiente nombre (billón, trillón, etc.) cada tres ceros. Otros idiomas como chino, japonés, hindú, etc., tienen sus propios sistemas de numeración, a veces con palabras para diez millones, cien millones, etc. En Italia usan comúnmente la secuencia que traduciríamos al castellano como millón, millardo, mil millardos, un millón de millardos y un millardo de millardos. El griego usa la escala corta, pero es capaz de decir con pocas palabras el equivalente a un uno con tres billones de ceros detrás. En países como Sudáfrica, donde se comparten el Afrikaans (muy parecido al holandés) con su escala larga, y el inglés con la corta, se forman tremendos líos.

Es recomendable la anotación científica para evitar estas indefiniciones utilizando superíndices (36 x 106 serían 36 millones), o bien utilizando la anotación informática para evitar el uso de superíndices (36e6 ó 36E6 que también serían 36 millones).

Supermillonarios todos

Publicado en Última Hora Menorca el 20-2-09

Me ha llegado una presentación de diapositivas por Internet de las que no dejan indiferente. Con unos sencillos cálculos muestra cómo el rescate bancario español le está costando al contribuyente 614 millones de euros por cabeza. Como lo leen, 614 millones por barba. Y el de EEUU peor: repartido entre los 6.700 millones de habitantes del planeta, 114 millones de dólares por persona. Mucho dinero. Lástima que el que ha hecho el pabuerpóin no está muy ducho en matemáticas y que, según las propias cifras de la presentación resulta que sobran por todas partes los millones: son 614 euros por español y 104 dólares por habitante del planeta.

Que no digo que sea poco dinero, 104 dólares darían para doblar el jornal de tres meses de esa gran parte de la población mundial que viven con menos de un dólar al día.

Lo que me asombra no es que alguna gente no sepa contar cuando las cifras llevan más de tres o cuatro ceros; o que a veces ni siquiera distinga un millón, de mil millones, de un billón (me asombra tan poco esto último que, en el cajón de cosas por publicar, tenía un post dedicado casi íntegramente a esto, que publico acto seguido).

Pero ¿qué creen acaso que podríamos comprar todos con tantos billetes o apuntes en cuentas? Sorprende, ahí sí, que haya gente tan estúpida como para creer que eso nos llevaría a la felicidad eterna. Sorprende que haya gente tan estúpida que crea que entonces ya todos podríamos tener un castillo, tres aviones reactores, doce yates, veintitrés Ferraris, ochenta y cinco pantallas de plasma de sesenta pulgadas, mil cuatrocientos veintisiete Ipods y trecientos cuarenta y nueve millones, setecientos dos mil, catorce viajes a las Bahamas. Lo puse en palabras y no en cifras por si me lee alguno de ellos.

Que no se les vaya a convertir el deseo en realidad... y aquí ocurra como en Zimbabwe y les dé por arrancar la máquina que pinta ceros sobre los billetes: luego seremos todos ¡supermillonarios! Yupi.